Poesía castellano

Letra de una canción olvidada

Suena un piano de fondo,
la melodía está compuesta, pero falta la letra,
la historia de una chica que quiere soñar y cumplir sus sueños,
y a pesar de los inconvenientes que se presentan en su vida,
abre lentamente los ojos para ver a su alrededor,
y abre los brazos para soportar el peso de la vida,
sus razones tiene,
necesita volar y sumergirse en una nueva vida.
Pasan los años y las ganas disminuyen,
ahora no quiere nada más que dejarse llevar por los problemas que la hunden hasta el fin de sus días,
y quiere acabar su historia de un portazo,
sin nada ni nadie que la apoye, escribe una carta al vacío,
sin esperanza de recibir respuesta alguna.
Al cabo de los meses la duda obtiene respuesta,
una persona interesada en ayudarla,
pero ahora es demasiado tarde,
en el momento que levantó los brazos, lo hizo borracha desde el último piso de un hotel en medio de la nada.
Se lanzó, sin plantearse siquiera que pudiese interesar a alguien su historia.


Locura de dos

Amarga soledad,

cuan hermosa eres,

muy a mi pesar.

Tú y yo, juntas,

tú y yo unidas,

como sombra y persona.

Condena que navega etérea sobre mi cabeza,

tú, mi sombra, que desde la oscuridad me maneja,

como de un titiritero se tratara,

¿por qué no usurpas mi puesto y me abandonas a mi merced?

Da igual: sol, agua, viento …

tú has sido y siempre serás mi única y eterna compañía.

Mis palabras te rebotan, así como mis temores y mi locura,

todo vuelve a mí,

convirtiéndose en dardos envenenados.

Encerrada en mi propio yo, sin poder salir,

sin recibir ayuda de nadie,

sólo la atormentada risa de mi soledad.

Un tiempo, compañera de viajes;

ahora, mi inanimada irrealidad.

Miro los restos de mi vida,

y comprendo las palabras que se articulaban en bocas sabias:

-“Huye, huye de tu yo disfrazado de sombra porque sino, un día te atrapará y no te dejará escapar”.

Grita, llora o patalea

pero nadie te salvará,

ya es muy tarde par mí,

¿y para ti?


Luna llena invade el paisaje,

tan grande y hermosa,

como siempre.

Ilumina sus almendrados ojos,

su tierna sonrisa,

sus jugosos labios;

mientras, sus firmes brazos me acorralan.

Su mirada se posa en la mía son,

y sus rápidos latidos son correspondidos

a mis rápida respiración.

Somos uno, un único ser que siente y padece,

que vive, brilla …

Sentimiento mutuo de adoración, pasión …


Sentimientos

Lágrimas rotas de dolor

que recorren un rostro,

un rostro frío y amargo.

Muerte de sentimientos,

de sentidos,

de corazón.

Sentido sin sentir,

respirar sin vivir,

vivir sin soñar.

Sólo puedes hacer dos cosas:

morir o resurgir;

en una no presentas batalla,

en otra, creces por el dolor causado, por las lágrimas derramadas

a través de esos cristales tristes y deprimidos,

sin dar crédito a lo ocurrido.

Ésa es la clave,

romper con todo y volver a empezar,

sin hacer caso,

por tu cuenta …

Solo, pero a la vez acompañado por tí mismo,

¿puede haber alguien más fiel que tú?

La mente viaja, vuela y,

sin avisar, se introduce en tus recuerdos,

los invade, los ataca, los destruye,

mientras tú, ni te das cuenta.

Ante tus ojos se van proyectando y cada vez,

se van transformando en una espina que lentamente te van atravesando…

Cada vez es más doloroso, más inhumano.

Y es así como te conviertes en un ser desalmado.


Poesía

papallona

Pies descalzos sobre suelo helado,

noche atípica de viento y truenos,

una ciudad iluminada por rayos,

y algo o alguien atrapado.

Un escalofrío recorre mi cuerpo,

el miedo se refleja en mis ojos

al oír eléctricos rugidos

romper el opaco cielo.

Pies descalzos sobre suelo helado,

noche atípica de viento y truenos,

una ciudad iluminada por rayos,

y algo o alguien atrapado.

Ansias de libertad,

anhelo de mi yo interno,

gritos de desesperación

emitidos por mi espíritu.

Pies descalzos sobre suelo helado,

noche atípica de viento y truenos,

una ciudad iluminada por rayos,

y algo o alguien atrapado.

De repente, los cristales

gota a gota se van empapando,

a causa de las heridas del cielo,

sangre derramándose por mi cara, mis manos …

Pies descalzos sobre suelo helado,

noche atípica de viento y truenos,

una ciudad iluminada por rayos,

y algo o alguien atrapado.

Prisionera de mis propios pensamientos

que vienen y van por mi mente

con la única intención de confundirme,

de robar mi esencia.

Pies descalzos sobre suelo helado,

noche atípica de viento y truenos,

una ciudad iluminada por rayos,

y algo o alguien atrapado.

Atrapada por él,

por mi vida, mi corazón, mi TODO

que se convierte en nada

cuando intenta cambiarme, arrastrándome hacia él.

Pies descalzos sobre suelo helado,

noche atípica de viento y truenos,

una ciudad iluminada por rayos,

y algo o alguien atrapado.

Huyo de mis sentimientos,

de mi carcelero,

haciéndome camino entre mis deseos

de volver a ser libre.

Y sin preocupación,

levanto el vuelo.


¡Oda al pedo!

¡Oh, horrible pedo!,
apareces sin avisar,
y desapareces a tiempo tardar.

Desacreditas a famosos, hombres de negocios…
incluso al más inofensivo animal.
¡Asombroso trueno!,
acompañado de un oloroso “relámpago”,
no hay tormenta sin pedo,
se suele decir.

¿Y, ahora qué hago?,
piensas a tu pesar,
poco a poco sientes miedo, vergüenza, angustia y calma.

Y, al final,
como un cobarde,
huye sin dejar rastro,
usando al viento como medio.