¿Una salida? : cuarta parte

Los días se hacían eternos, la verdad es que estar casi una semana encerrada en un barco estaba acabando conmigo. Permanecía encerrada en el camarote la mayor parte del tiempo, sólo cuando era absolutamente necesario para mi mente y para aclarar mi cabeza que por momentos se estaba trastornando cada vez más; no sabía si eran sueños o pura realidad lo que estaba viviendo, tenía la sensación de vivir en un mundo paralelo lleno de peligros y criaturas de lo más repugnantes, ni en las peores historias de terror había visto monstruos de semejante apariencia.

Al principio pensaba que esos “sueños” se debían a los nervios de haberme subido por primera vez en un barco y que encima tenía que permanecer unas dos semanas y media que duraba el trayecto; pero al cabo de los días la mente se me había nublado por completo y ya no era capaz de distinguir la realidad de la ficción, era tanta la atmósfera de confusión que me envolvía que me venían a la cabeza las mismas imágenes que me habían alarmado y habían hecho coger un barco hacia un destino todavía desconocido para mí. 120 Horas después de realizar el embarque lo único que tenía eran pesadillas en mi cabeza, estaba más asustada de lo normal y decidí salir del camarote para despejarme un poco, debían ser alrededor de las 3.30 de la mañana, yo sola en cubierta intentando relajarme mirando el rastro de estrellas que dejábamos a nuestro paso; era la única manera que había descubierto para oxigenar la mente. Al caminar por popa y asomarme por encima el casco me pareció ver una ligera estela verdosa tan atrayente como insólita que brillaba a través de las aparentes aguas tranquilas del mar; la verdad es que tal y como estaba dispuesta parecía como si nos siguiera puesto que estaba justo al lado del barco. Intenté acercarme cuanto pude para poder diferencias alguna sombra que me pareció dislumbrar pero lo achaqué a la locura que parecía que estaba desarrollando por momentos; aunque sinceramente, cuando eran las 4.30 de la mañana, media hora antes de ver la aurora, vi un ligero respandor de color verdoso en el horizonte, el mismo color que el de la estela que minutos antes había advertido. Jamás había observado nada igual, justo cuando aquella luz apareció y se empezaba a extender por el mar, éste se embravecía por momentos, parecía como que los animales intentaban huir del propio agua; el mar comenzó a temblar y a burbujear, y en seguida se llenó de peces que habían subido a la superficie, algunos de ellos saltaban, y otros permanecían de costado moviéndose desesperadamente, como si se estuvieran ahogando.

Lo cierto fue que me entró pánico al ver tremenda escena, pero ¿qué iba a hacer?, ¿contarlo?, ¿a quién? … me tomarían por una lunática que lo único que quería era asustar a la tripulación y a los pasajeros … pero este no fue un suceso aislado, de hecho a partir de éste empezaron a suceder, en un primer momento, pequeñas anomalías sin importancia, como: apagones, ruidos por los pasillos de pasos ahogados en agua y levantarnos por las mañanas con un ligero olor a putrefacción que duraba 5 horas, hasta que salía el sol; aunque no se sabía de dónde podía provenir, ya que desaparecía al cabo de poco tiempo. Los marineros parecían bastante nerviosos por la situación, aunque lograban disimular bastante bien, pero a mí no me podían engañar, desde siempre había adquirido una habilidad innata para saber lo que pensaba una persona a través de sus movimientos, gestos y formas de hablar. Se fueron sucediendo los días y los casos aislados se convirtieron en más serios, como por ejemplo, el de la noche pasada, cuando una mujer comentó asustada que habían intentado abrir la puerta de su camarote. Primeramente picaron a la puerta con bastante fuerza y viendo que nadie contestaba, empezaron a mover y girar el picaporte, pero lo más extraño era la sombra … en teoría la sombra suele quedarse por detrás de la puerta, ya que la persona está fuera; en este caso y según palabras textuales de la señora, la sombra traspasó la puerta y la forma de ésta era bastante inquietante, no se parecía a nada conocido … parecía una mezcla entre animal y persona, con garras y brazos deformados que cada vez se acercaban más a ella pero antes de que se acercaran más, ella gritó tan fuerte que cuando volvió a abrir los ojos, la sombra había desaparecido.

Por supuesto, yo no me acerqué para nada a la “escena del crimen”, intentaba pasar desapercibida entre los demás pasajeros ya que estaba convencida de que alguno de los que estaban en el barco me vigilaba, y puede que de cerca. Aún así, no me hizo falta puesto que  fue la comidilla del barco durante los 2 días siguientes; la verdad es que la tensión se podía palpar en el ambiente. Al tercer día de aquel incidente, es decir, 8 días después de embarcar; también de noche, ocurrió una situación bastante complicada de explicar, el barco empezó a inclinarse pese a la tranquilidad del agua y en el lado opuesto de la inclinación del barco, se escuchó chapotear a algo bastante grande, puesto que el ruido era bastante explosivo, aún así nadie logró explicar qué era lo que inclinaba el barco y por qué, pese al chapoteo, el barco no se movía más bruscamente y sólo seguía inclinándose lentamente. Aquella noche nadie pudo dormir y los gritos se convirtieron en el inicio del desastre, las idas y venidas, supongo que del personal de tripulación intentando calmar a los pasajeros, y de los propios pasajeros dominados por el pánico de morir en altamar. A las 5 de la mañana lograron calmar a todo el mundo, sobretodo porque los movimientos cesaron repentinamente; ahí me di cuenta de que la situación era mucho más complicada y que no tenía escapatoria alguna, mi fin estaba cerca y no podía esconder todo el material que llevaba conmigo, puesto que estaba segura que destrozarían el barco sólo para encontrar lo que llevaba, de hecho estaba segura de que la inspección se estaba llevando a cabo desde hacía tres días, justo cuando aquella sombra se coló por debajo de la puerta.

Sabía que el barco era uno de los peores medios para desplazarme hacia mi destino, pero realmente no tenía opción, el avión hubiese sido peor, conocía un caso bastante impactante que sucedió años atrás, cuando Alfred me comentó en su lecho de muerte de la existencia de seres de otro mundo y de la importancia de salvaguardar todos sus conocimientos de aquella especie que no dudaría en liquidar toda la humanidad para encontrarlos … Ahora el pánico me invadió por completo y perdí el conocimiento en medio de una auténtica situación de emergencia.

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2 responses

  1. Muy buena, tengo ganas de leer la siguiente parte!!

    June 3, 2012 at 4:59 pm

    • Gracias por el comentario. Lo cierto es que queda historia todavía

      June 4, 2012 at 7:46 am

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