Un diablo en la oscuridad

bosque de noche

Las sombras se desvanecían con el rayo de luz proyectado por la linterna que se acercaba cada vez más a lo que parecía ser un cuerpo tendido en medio del bosque. El grito desgarrador el inicio de una serie de acontenicimientos que hoy en día continua siendo una incógnita y que sólo se atreven a explicarla los más osados, en días especiales del año, como Halloween.

Peter había salido por la noche a darle el último paseo a su mascota Louper, un perro de caza que se había encontrado hacía cinco años, el mismo día que dejó de tener novia. La historia era muy simple, Lorein cortó con él  y, en un intento desesperado de escapar del propio dolor, desapareció durante más de cinco horas en la más absoluta oscuridad. Los más allegados se preocuparon bastante debido a las bajas temperaturas que en aquella época se registraron en todo el país y que habían acabado con tres de sus compatriotas en las ciudades de Edmonton y Hamilton, en Canadá, fue ese mismo día cuando encontró a Louper y no se separó de él nunca más. Mientras recordaba el encuentro, escuchó un ruido extraño dentro del bosque del parque nacional de Banff, algo así como un intento de grito ahogado con algo, luego un sonido seco en el suelo suelo, y el quebrar de ramas bajos unos apresurados pasos; a decir verdad, Peter se quedó helado, sintió pánico no sólo por la repentina lluvia de cientos de hojas secas, ni porque alguien más estaba por allí diambulando, sino porque Louper tiraba de él con fuerza, como si hubiese encontrado el rastro de algo y lo quisiera seguir. De todas formas, cuando llegó a casa, no se quedó tranquilo, y en vez de explicárselo a sus padres, volvió a salir con Louper, una linterna y ropa más abrigada, ya que como mínimo había tardado unos 30 minutos en adentrarse en el bosque. Peter conocía bastante bien el parque, desde los nueve que estaba viviendo en aquel pueblo, le encantaba imaginar que era un explorador y tenía que encontrar un tesoro perdido por sus ancestros, algún día sería un gran explorador, se decía; de hecho gracias a eso, encontró rápido el camino y aún siendo de noche. El problema era la espesa niebla que se estaba empezando a formar a su alrededor impidiéndole la completa visibilidad, parecía un truco de magia ya que fue todo de repente … estaba tranquilamente caminando hacia el punto justo donde había escuchado el leve grito y casi no había niebla, pero al llegar al lugar la niebla ya le envolvía … casi ni podía ver el suelo, aunque sí que parecía que quisiera jugar con él, cada vez que avanzaba un paso, ésta desaparecía bajo sus pies, en una danza harmoniosa provocada por el movimiento de éstos; tenía que ir con cuidado sino quería lastimarse.  De repente y sin previo aviso, en uno de esos momentos en que la niebla se apartaba, aparecieron unos dedos contraídos por el frío y el hecho de que el cuerpo ya era cadáver, después le siguieron unos brazos blancos y desnudos, tendidos sobre el suelo con formas extrañas, parecían partidos; a continuación vinieron la cabeza, el torso y las piernas que definitivamente también estaban partidas.

El grito despertó a la mayoría de los habitantes del pueblo, aún estando a media hora de distancia, el policía encargado de solucionar las pequeñas riñas de los vecinos, tuvo que asumir que se trataba del caso más importante de su carrera y que no sabía cóm empezar, así que pediría ayuda a la ciudad de Banff, ya que también uno de sus habitantes podría ser sospechoso, el cadáver se encontraba entres ambos lugares. Aunque éste no tuviera nociones sobre cómo enfrentarse ante un caso de asesinato, sabía qué tenía qué hacer primeramente, evitar que nadie más pisara la zona del crimen, tenía que preservar como fuera las huellas para poder culpar lo más rápidamente posible al asesino. Pero al buscar posibles pistas sobre el culpable, no encontró nada, no habían huellas a pesar de que el suelo estaba mojado debido a la humedad de la noche, y aunque claramente Peter hubiera oído a alguien irse corriendo. ¿Por qué habían huellas suyas cerca del cadáver y no del asesino? ¿cómo se lo había montado para borrarlas? parecía imposible, no había ni rastro de haber removido la tierra, ni una marca, el suelo parecía virgen, cólo las típicas huellas de insignifantes animales de la zona. Viendo que no encontraba ninguna pista, se acercó al cuerpo que yacía tendido en el suelo, siempre había escuchado que los cadáveres aún muertos, hablaban a los que estaban dispuestos a escuchar, tenía que haber alguna pista por allí… pero sólo vio pequeñas gotas de sangre salpicadas por el la camisa blanca que tenía, aunque si seguía bajando la mirada y retirando hojas de su cuerpo seguramente encontraría algo; pero lo único que encontró fue un agujero en lo que antes era el estómago, ¿dónde había ido a parar lo que le faltaba a aquella pobre mujer? … De repente, una gota le cayó justo en la mejilla e iba resbalando lentamente por su piel, al quitársela, se dio cuenta de que se trataba de una gota de sangre, así que miró hacia los árboles porque allí estaría la clave, de arriba procedió la gota, así que …

No podía ser verdad:

– “¿Dios mío, cómo narices ha podido llegar eso allí arriba?” – Gritó, y dispersó a todos los que habían allí presentes sin miramientos, lo único que quería era salir corriendo, pero su deber no se lo permitía. Así que se quedó solo intentando averiguar qué pasaba allí y si todo había sido una absurda pesadilla sin sentido, como tantas otras había tenido. Aunque un ruido extraño se escuchó justo detrás de él, al darse cuenta se giró pero ya era demasiado tarde, algo se le había tirado encima y lo estaba desgarrando por todas partes, el grito se vio ahogado por la sangre que emanaba a borbotones por la garganta destrozada por la cosa que lo había atacado, aquel era su fin, así que lo único que sintió a parte del extremo dolor de las profundas heridas causadas por las garras y colmillos, fue pánico a no volver nunca más al mundo de los vivos, y así fue, la falta de aire a los pulmones acabó con él de una forma lenta y dolorosa… Nadie pudo hacer nada por él, nadie encontró los cuerpos y nadie supo más de la extraña criatura que había aparecido por aquellos bosques, así que a falta del cuerpo y huellas no se investigó nunca más acerca de aquel incidente. Así que ahora es simplemente un cuento que utilizan los hermanos mayores para asustar a sus hermanos más pequeños en excursiones absurdas de campamento. Pero la verdad es que la criatura sigue allí, vagando por los húmedos caminos del parque buscando a su próxima víctima, así que si escuchas un leve sonido detrás tuyo, de ramas rompiéndose, huye a toda prisa y no te pares a pensar de qué se trata… O sino acabarás como las decenas de desaparecidos que desde entonces han habido …

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