Un día de playa

El sol se había aposentado en lo alto del cielo azul y despejado, al alcance de todas las miradas. En la orilla del mar las olas rompían con suavidad en los pies de todos los que se relajaban paseando por el agua fresca de las 10 de la mañana; y mientras yo disfrutando de la lectura, maravillada por la expresión, descripción y todos los elementos que hacían posible que aquella novela fuera una historia que se desarrollaba en mi mente. La dulce brisa marina que acompañaba el día soleado adormecía a todo aquel que estuviera estirado en la toalla, el calor del sol era tan suave que no hacía ni frío ni calor, simplemente era la temperatura ideal para relajarse, cerrar los ojos y viajar a través de los sueños. Era impresionante ver que no había tanta aglomeración como en los fines de semana, era simplemente el momento y el lugar perfecto para la tranquilidad y el dejarse llevar por la calma del momento.

Lejos del ruido, de los escándalos, de las discusiones, de la tensión … lo único que se podía percibir eran los pájaros que volaban por encima de los que estábamos en la playa y el sonido de fondo de los niños jugar con el agua, y en segundo término, a lo lejos, como más apagado, las madres gritándoles. Eso era la señal de que estaba abandonando el mundo terrenal y estaba entrando en el de los sueños. Una nube se cruza ante los rayos del sol, no importa, la dulce brisa lentamente la alejaría del sol, aunque estuviera dormida, lo notaba, era como estar en otra dimensión, percibiendo a través de los sentidos todo lo que ocurría a mi alrededor, sin estar consciente.

Notar cómo caes en un profundo sueño es todavía más dulce, vas perdiendo lentamente la consciencia y la imaginación empieza a volar, y tu con ella, a mundos mágicos donde realmente no importa el lugar en sí, sino el sentimiento de paz. Y el despertar, es todavía más dulce, sin saltos, sin gritos, sin nada… simplemente abres los ojos lentamente, igual que cuando vas sintiendo cómo te vas durmiendo. Y te encuentras que a  tu lado alguien te está acariciando, es él que te está acariciando la frente, y su mano baja a la nariz, y te da un pequeño toque en la punta. Eso quiere decir que te prepares porque la tranquilidad se ha acabado en ese momento, así que te coge con cuidado de la mano, te levanta, te lleva en brazos y … cuando te das cuenta ya no puedes hacer nada … el agua ya sube hasta sus rodillas. Sabes que por mucho que grites, es imposible escaparse de sus brazos, así que para alargar la agonía, te va bajando lentamente: primero un pie, después el otro, las olas te salpican y notas cómo se te eriza la piel con el agua del mar que todavía no se ha calentado del todo… y en  un momento, ¡CHAPUZÓN!

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4 responses

  1. Hahaha, buena historia! Relax al 75%

    August 9, 2011 at 11:52 am

  2. Gracias

    August 9, 2011 at 12:10 pm

  3. ¡muy bien ! – también se pueden colocar imagenes relacionadas con los cuentos en la pagina- saludos–muchas gracias — MARIA EUGENIA ZAPATA BOTERO —

    October 20, 2011 at 5:25 pm

  4. Gracias por la sugerencia!!! La tendré en cuenta para futuras entradas!

    October 26, 2011 at 8:42 am

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