Memorias de un tímido – Capítulo dos

Ahora sí que estaba bien planeado ya que tardó más de un mes para prepararlo, pues tenía que ser la última vez que algo no le salía tal y como lo había planeado. Ella siempre conseguía todo lo que se proponía, lo hizo con aquella pelandrusca de Minerva con la que su padre tubo un breve romance por culpa de ella, no porque a su padre no le gustara; la pobre Minerva las pasó canutas intentando explicar qué hacían aquellas cartas escritas por un tal Víctor García en las que le declaraba su amor hacia ella y que, extrañamente, fueron a parar debajo de la puerta de su casa justo cuando su padre estaba allí. La verdad es que cuando Emma se coló por una de las ventanas de la casa de Minerva y vio el “percal” reflexionó y pensó que se había pasado muchísimo, aunque consiguió lo que ella quería, apartarla de su queridísimo padre. Su lema era, el fin justifica los medios así que si tenía que jugar sucio y engañar a cualquiera, lo haría sin remordimientos, así era como su padre le decía que tenía que ser si quería llegar alto ignorando lo que hacía su hija.

El plan que quería llevar a cabo sería de la siguiente manera:

Viendo que era un completo inútil y patoso, lo tendría que ponérselo muy pero que muy fácil: primero de todo, tendría que estar a todas horas con él, el acercamiento es perfecto ya que te permite conocer a tu víctima al 100%; además, desde el último incidente no se acercaba a ella para nada, así que tendría que arrimarse a su mejor amigo. Después, al cabo de las semanas, unas dos más o menos,  se volvería a declarar, se pondría aquella camiseta escotada para hipnotizarlo y engatusarlo; era perfecto, haría las chorradas de siempre para que el chico se sintiese cómodo.

Al día siguiente, lo preparó todo para que saliera todo a la perfección, a la hora del patio ya encontró su primer fallo, el pobre chaval no tenía amigos y claro, tendría que sustituir el hecho de acercarse a su mejor amigo por el hecho de acercarse directamente a él. Anuló aquella parte del plan y a la hora de la comida, se sentó justo al lado de él para poder conversar y que su presa se sintiera a gusto con ella:

–       Hola, ¿puedo sentarme contigo, es que no hay más sitio? – Dijo ella.

–       S,s,s,s,s,s,s,s,sí. – Contestó Agapito al cabo de unos minutos.

–       Bueno y hace mucho que no hablamos, no te preocupes por lo que pasó la última vez, a mucha gente le pasa lo que a ti, aunque no sé lo que tienes, ¿es alguna enfermedad?

–       Nnnnnnnnno, eeeees qqqque sssoy mmuy ti-tímido y me cuesta relacionarme con los demás, sobretodo con las chicas, me pongo muy nervioso y sudo mucho.

–       Tranquilo, si yo sólo quiero ser tu amiga, no tienes por qué preocuparte. – Y ella le sonrió, aquella sonrisa era fatídica, a sus víctimas les causaba un sentimiento de harmonía, era una de sus armas más peligrosas.

–       ¿Pero por qué quieres ser mi amiga, si nadie quiere?

–       Tu no te preocupes más, a partir de ahora voy a ser tu compañera de clase y tu mejor amiga, ¿vale?

–       Vale.

Bueno, había dado el primer paso, ahora al cabo de unos días le volvería a decir que lo quería y que le encantaría salir con él, jajajaja.

Agapito durante aquellas semanas se sintió acompañado, pues su único amigo estaba enfermo y llevaba unos dos meses en el hospital, todavía ni conocía a Emma; siempre estaban hablando e incluso había perdido un poco la vergüenza, ya no se atascaba tanto al hablar, ni sudaba como al principio … aunque lo de caerse era continuo, la última fue que estaba mirando a Emma y al poner el pie en las escaleras, no lo colocó bien y se cayó de cabeza, aunque al decir verdad, le pareció notar que cuando se resbaló, alguien le empujó ligeramente para que se cayera. Suerte que su cuerpo era insensible a las heridas, porque sino …

Al cabo de tres semanas, Agapito fue a recoger a Emma a su casa ya que era domingo y lo había llamado para quedar con él, le impresionó bastante ya que nunca lo llamaba después de clase y menos un domingo. El pobre inocente se dirigió a casa de su nueva amiga, pero a la mitad del camino, se la encontró; después de saludarse ella lo llevó por el bosque, según ella tenía que decirle algo importante y a solas, aquella frase y el hecho de cómo iba vestida provocaron a Agapito que tartamudease sin parar, que volviese a sudar a chorros y que le viniera el hipo después de unos días de mejora. La verdad era que ella lo arrastró hasta allí, él no quería y se sentía incómodo por la situación, además que se le notaba bastante, pero por no hablar, no dijo nada.

–       “Agapito, sé que estás incómodo y que si fuese por ti no hubieses venido, pero tengo algo importante que decirte”

–       “Aaaaaaaaaaaaaasssss…”

–       “Tranquilo, no es nada grave, ni te voy a pegar”- Le cortó ella, pues llevaba unos segundos diciendo eso y no se le entendía nada. – “Verás, es que me gustas mucho y me gustaría ser tu novia, ¿puedo?”

–       “Aaaaaa, ssssssss…”

–       “Vale, tú te lo piensas y me lo dices, ¿vale?, pero no me defraudes, y le sonrió.”

–       “AAaasssssss…”

Total, que viendo el fracaso, ella quiso salvar el plan, así que lo cogió de la mano y se adentraron en el bosque sin conocer el camino de vuelta. Al cabo de las horas y de buscar el camino de vuelta, dieron por sentado que se perdieron; realmente no fue así, ella se conocía aquel bosque ya que siempre se iba a pasear, pero eso no se lo dijo a él, estaba cansada de Agapito, mira que se lo había puesto fácil pero su maravilloso plan no le había salido como esperaba, así que le iba a dar una lección. Como él la seguía como un perrito sin fijarse en el camino, ella lo había llevado a dar vueltas, sin alejarse demasiado de su casa.

–       “Agapito, nos hemos perdido, ¿sabes cuál es el camino de vuelta?”

–       “EEEEeeeeee …”

–       “Por favor reacciona, olvídate de lo que te dije antes”

–       “Mmmmmmmmmmmmmmmmm, mi mmmammmmmmmá mmmmmeeee ddddddiiiiicccce qqqqqqueee nnnnnnnooo ssssaaalggggaaaa sooooloooooo.”

–       “¡Ah!, ¿has oído ese ruido?”

–       “QQQQQQQQQQQQQQQQQ…”

–       “Sí, detrás de esos arbustos, corre ves a ver lo que es”

–       “Nnnnnnnn…”

–       “¡Por favor tu eres el chico, me tienes que proteger!”

Emma lo empujó hacia los matorrales y ella salió corriendo gritando y llorando, su padre la oyó y salió corriendo en su busca, el pánico se apoderó de él, y como ella estaba actuando haciéndose la nerviosa, él perdió la razón. Ella le contó que Agapito estaba todavía dentro del bosque, así que entre todos los vecinos organizaron una batida para encontrarlo, al cabo de las horas lo encontraron tirado tras el matorral, llorando y con los pantalones mojados, el pánico también se apoderó de él. Fue objeto de mofa durante las siguientes semanas.

 

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3 responses

  1. Probre chico!!! si es más bueno que un pan 😀 (y un poco tonto también)

    March 27, 2011 at 1:10 pm

  2. Agapito? ajaj no podries haver escollit millor nom per aquest personatge!

    March 27, 2011 at 9:01 pm

  3. Pobre nen, está patint moltíssim, ja se sap que l’època d’adolescència és complicada…. Jaja

    April 2, 2011 at 11:23 am

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