Capítulo piloto – Memorias de un tímido

– Pensava que nunca íba a llegar el “momento estelar”, – pensó Agapito, -“por fin voy a estrenarme”-

El primer beso fue de lo más asqueroso, todo lleno de babas y no se sabía a quién pertenecía unas, y a quién otras. La chica no estaba mal, era delgada y tenía unas piernas de esas “jamoneras” que excitaban bastante, pero lo mejor era su angelical rostro, tenía el pelo rubio y ojos verdes, y unas mejillas sonrojadas.  Aunque quién estaba de lo más nervioso era Agapito, que era novato en eso y no sabía lo que se tenía que hacer exactamente, aunque estaba bastante documentado en el tema. Le quitó rápidamente la camiseta, pero con tanta mala suerte que se le enganchó en el pendiente y por mucho que tirase, no había forma de desprenderse, hasta que fue ella misma quien se la quitó, eso o perder su oreja. Una vez quitada la camiseta, era el turno del sujetador, una prenda que en las películas favoritas de Agapito nunca aparecía, cosa que no tenía los conocimientos suficientes para quitarlo sin romperlo. Él hacía rato que estaba con los pantalones bajados hasta las rodillas y en calzoncillos, y encima hacía bastante frío como para estarse durante más de 10 minutos de pie intentando desabrocharlo. Tampoco era que las manos le ayudaran mucho, cada vez que se acercaba al sujetador, éstas se ponían a temblar y entre los nervios y el tembleque, no atinaba al broche.

Emma se había cansado de esperar:

-” Desde luego”- pensó Emma-, “menudo patán de tío que me he “pillao”, total, sólo quería ponerle los cuernos a Víctor, mi novio estúpido e imbécil que no ha venido conmigo a este pueblucho, ¡SE VA A ENTERAAAAR!”

Y se giró hacia Agapito y se lo desabrochó ella misma, unos minutos más, y le habría pegado una patada en los mismísimos.

– “Bueno, ya te queda menos, eh?, se nota que eres el dominante, ¿a qué sí?”- Le dijo a Agapito.

– “Encima todavía quedan: la falda, las medias y las bragas, lo más complicado, a mi parecer”. – Pensó ella, pero asombrosamente la falda resultó muy fácil de quitar; en cambio las medias eran otro cantar … Agapito se las empezó a bajar y al agacharse para quitárselas, el pantalón se tensó y le hizo perder el equilibrio, con lo cual movió el brazo instintivamente para cogerse a algo y no hacer aún más el ridículo, sin darse cuenta de lo que cogía, se agarró a la larga y dorada cabellera de ella, y ambos cayeron al suelo. Fue tal el trompazo que incluso se quedaron tendidos en el suelo durante unos 5 minutos, además cuando se volvieron a poner en pie, las medias de ella se habían roto por completo, y los pantalones de él se habían rajado por la mitad; se le vería todo el culo a la vuelta. Además, hicieron tanto alboroto que el padre de ella se asomó al desván y los pilló “in fraganti”: él con todo el pantalón rajado, y su queridísima y “angelical” niñita de 16 años, con las medias rajadas; y  para colmo para que aprendiera la lección, el padre de Emma lo llevó por todo el pueblo con los pantalones bajados y caminando despacio, para que todos lo pudiesen ver, fue todo un desastre, y además íba a ser la comidilla del instituto durante el resto del curso.

– “¿”Momento estelar”?”, – pensó Agapito- “más bien ha sido “momento estrellao”.

Empezaba bien septiembre …

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2 responses

  1. Jajaja, muy buena!! me ha gustado mucho, habrán mas partes?? 😉

    November 16, 2010 at 9:51 pm

  2. Eso espero, depende de la acogida que tenga! de momento va bién, o sea que sí!

    November 16, 2010 at 9:54 pm

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